ASOCIARSE PARA SOBREVIVIR

Por “FABIÁN GRILLO“ 

Sentirse solo es la peor de las decepciones que un ser humano puede sufrir. El hecho de no tener el cobijo necesario para la protección del propio ser simboliza un hecho, cuanto menos, detestable. Por nuestra condición de “seres sociales” que se abrazan a la compañía, sentirse solo es como perecer lentamente, sin tiempo ni lugar, sin expectativas ni ayuda de terceros. 

Muchos seres se sienten solos. Algunos se sienten de ésta manera y no piden colaboración, otros tal vez se resisten a la idea de encontrarse solos, reinventándose los unos a los otros vía actividades que no tienen que ver con la relación social. Otros, en cambio, no percibieron de la soledad que los aqueja y continúan rodeándose de personas que, lejos de hacerles bien a sí mismos y a sus almas, prefieren seguir eligiéndolas como apoyo moral o psicológico de “única o última opción”.

Ante la pregunta si los seres humanos pueden subsistir solos, cae por decantación la contestación de que “no”. Hasta el hombre más egocéntrico, el “yo sólo a mí me amo”, el que todo lo puede y el que si no lo puede trata de ingeniárselas, todos pero todos los mortales son rehenes de sus propias naturalezas: la vida en comunidad. No existiría entonces la familia, la primera institución social; por ende no existiría el amor, ese sentimiento puro que nace al considerar la vida de un color fortuito y necesariamente rodeada de otros.

Ahora bien: ¿Cómo se explica entonces que hay personas que emprenden todas sus vidas viajes lejos de casa, desconectándose de los sentimientos familiares, haciéndose odiar para permanecer alejados de la compañía? Seguramente serán esas personas las que, en su seno íntimo (una habitación de hotel con una lámpara y varios libros o botellas) alienan su desgastada alma en busca de respaldo material y no humano.  Todos, absolutamente todos necesitan una pizca de compañía, un consuelo ajeno, un consejo en el momento justo en el lugar indicado, un beso o una mirada.

El mundo sentimental necesita de lo que los filósofos griegos denominaron “alteridad”, una relación bienvenida con el otro para fomentar el crecimiento de la comunidad, del prójimo y, justamente, de uno mismo.

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Acerca de Tridente Tridente Ofensivo

REDACTOR, IDEA Y CREACIÓN: Fabián Grillo; periodista y periodista deportivo, estudiante de abogacía de la Universidad Católica de La Plata, secretario del estudio jurídico "Unamunzaga, Layús y Asociados".

Publicado el 14 enero 2012 en Filosofía y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Muy bueno … es feo sentirse solo!!!!un abrazoo enorme desde uruguay!!!!

  2. “Todos, absolutamente todos necesitan una pizca de compañía, un consuelo ajeno, un consejo en el momento justo en el lugar indicado, un beso o una mirada” … COINCIDO CON ESA PARTE CHAVO.

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