La solución: erradicar la barra brava
“Dame lo que te pido o te doy un palo”. Ese es su slogan. Así se manejan estos violentos y particulares personajes, que se hacen llamar barras. Van por la vida haciendo el menor esfuerzo posible, porque golpear, herir y asesinar no les cuesta nada. Viven del dinero que le roban a los clubes y a los jugadores, cobran un sueldo de los dirigentes por cantar en una tribuna y tienen privilegios (entran con armas, borrachos y a los empujones).
La medida del ministerio de Justicia y Seguridad de suspender el uso de la popular de River para los partidos ante Tigre y Argentinos no hace más que apañar a la barra brava, que con sus carnets de socio podrán ingresar a la platea con total impunidad.

Es cierto que la quita de puntos, el descenso a otra categoría y la suspensión del estadio perjudican pura y exclusivamente al club, pero sería una manera de comenzar a erradicar a la barra brava. Así es, acabar con esta gente. No se trata sólo de terminar con la violencia, sino con los que la provocan. Si el señor Aníbal Fernández (ministro de Justicia y Seguridad) hubiese sido más duro con River, los dirigentes empezarían a ceder y, de a poco, le negarían tantas gracias a los delincuentes del tablón.
Hace nueve meses se le descontaron 18 puntos a Nueva Chicago y a Almirante Brown. Hoy, el equipo del conurbano bonaerense estaría peleando el ascenso a primera y, sin embargo, se encuentra último en los promedios de la B Nacional. ¿Por qué a River no lo tratan igual? Con la cantidad de hechos delictivos que ha tenido el conjunto de Núñez durante la temporada debería irse al descenso para estar parejo con las medidas que les impusieron a los equipos chicos.
Como es hora de aportar una solución, acá va: terminar con la barra brava. Si los dirigentes tienen miedo, hay que hacérselos entender con sanciones drásticas. Mandar a la B al equipo cuya hinchada provoque heridos o muertos, quitar puntos, lo que sea. Hasta que los directivos dejen de una vez por todas de alimentar a estos ladrones. ¿Por qué hay que pagarle a una bola de músculos para que cante en la tribuna, si cualquier simpatizante lo hace por placer?
En definitiva, los mensajes son claros. Ministro Fernández: Sancione duramente a los equipos hasta que acaben con la barra. Dirigentes: Pierdan el miedo y dejen de criar delincuentes. Barra brava: Vayan a trabajar y a estudiar, a ver si recuperan algo de educación y logran ser personas decentes.

Categorías: Política y demás
1 respuesta hasta el momento ↓
Pablo // 12 Abril 2008 a 14:53 |
Aunque algo “inocente” el enfoque es el correcto y el mensaje final acertado.
Buen blog, suerte…