Finalmente se dio lo que se esperaba en el ambiente político: la mujer del presidente presentó oficialmente su candidatura a Jefa de Estado en los comicios que se celebrarán el 28 de octubre próximo. El acto se llevó a cabo en el Teatro Argentino de La Plata, donde la candidata aseguró, entre otras cuestiones, que los próximos cuatro años serán encarados “ en la misma dirección que hasta ahora “ . Desde ya que los principales temas que el pueblo necesitaba escuchar no fueron abordados y la senadora emuló discursos kirchneristas que muy poco tienen que ver con la realidad sociopolítica que se vive en la República Argentina.
Es evidente, en un lanzamiento no es recurrente tocar temas estatales y menos si la postulante es una cara visible del poder de turno, que aspira a una reelección con gusto a poco, aunque aún siga habiendo ilusos en el seno de la población que crean que Cristina realmente representa un nuevo movimiento político. Seguirán, como bien manifestó la candidata, las increíbles cifras del INDEC y sus increíbles secretarios de comercio interior, véase Guillermo Moreno. También lo harán en los rubros de medio ambiente, defensa y seguridad. Es razonable, el gobierno K pelea palmo a palmo con el menemismo y se sacan chispas para quedarse con el primer puesto de la corrupción ; ahora tienen cuatro años más para superar al del riojano, claro que para eso deberán hacer demasiados méritos.
Lo que parece ser a simple vista una nota agresiva y desmedidamente negativa es ni más ni menos que la pura y triste verdad. Las crisis energéticas y la falta de gas son parte del país. La falta de consenso y la vista siempre focalizada en el pasado ilustran día a día las páginas de los diarios. Como si fuera poco, delincuentes y violadores han ganado la calle y se disponen a someter a la población bajo sus miserables mantos, apañados por jueces y fiscales. No es ser derrotista, sino realista ; sin embargo, hoy más que nunca la frase “la culpa no es del chancho” resuena. Es que, la oposición es menos creíble que el cuento del viejo de la bolsa y alguno de sus personajes forman parte de oscuros procesos democráticos de la historia Argentina.
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